Pureza
Solo cacao. Sin mezclas que oculten su sabor.
Una pasión por el cacao que empezó en casa
Violeta Piedad Villalba Villalba, quien vivió en Zapotal, provincia de Los Ríos, dedicó su vida a dos grandes pasiones: la educación y la agricultura.
Fue maestra, directora y formadora de generaciones.
Al terminar su jornada en la escuela, regresaba a otra de sus aulas: sus cultivos de cacao, donde trabajaba con el mismo amor, disciplina y dedicación. Con el paso de los años, mi mami Jenny, como hija de Violeta, decidió continuar ese legado. Juntas dimos un paso más.
Transformamos nuestro cacao desde la cosecha hasta una barra elaborada con una cuidadosa selección de granos y un proceso de fermentación que resalta su aroma y sabor.
En casa, el cacao significaba mucho más que una bebida. Era el momento de sentarnos alrededor de una mesa, conversar, compartir y disfrutar de un chocolate preparado al gusto de cada uno. Esos momentos hoy siguen viviendo en nuestra memoria.
Violet Cacao no nació para vender únicamente una barra de cacao. Nació para preservar una historia. La historia de una maestra, una madre y una abuela que sembró cacao, compartió chocolate y nos enseñó que los mejores recuerdos siempre comienzan alrededor de una mesa.

“Los mejores recuerdos siempre comienzan alrededor de una mesa.”
Abuela Violeta · ZapotalCreemos que el buen cacao no necesita disfraces. Nuestra misión es llevar a tu mesa su sabor auténtico, respetando la tierra y a quienes lo cultivan.
Solo cacao. Sin mezclas que oculten su sabor.
Relaciones directas y duraderas con los productores.
Procesos lentos y cuidados, lote por lote.
Empaques responsables y respeto por la tierra.
Seleccionamos las mazorcas maduras en su punto justo.
Los granos fermentan varios días para desarrollar su aroma.
Tostamos en pequeños lotes para resaltar sus notas.
Molemos el cacao y lo moldeamos a mano en tabletas.